El plan Netanyahu/Trump contra Irán: crónica de un histórico fracaso anunciado
Prensa de Israel y Estados Unidos documenta el desastroso plan para cambiar el régimen de Teherán
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Operación Gato con Botas
El plan Netanyahu/Trump contra Irán: crónica de un histórico fracaso anunciado
Por Témoris Grecko
Fue una obsesión de Benjamin Netanyahu considerada literalmente absurda por sus jefes militares y de inteligencia y por los de Donald Trump también, pero el primer ministro israelí logró usar la ansiedad de gloria del presidente estadounidense para convencerlo y convertir una ilusión sin asideros en un plan en vías de ejecución que condujo a la muerte de miles de personas, a poner en jaque la economía mundial y a un fracaso de dimensiones históricas.
Periodistas de ambos países se dieron a la tarea de desentrañar el tras bambalinas de cómo sus dirigentes los llevaron al desastre. Primero, Jonathan Swan and Maggie Haberman, en el New York Times, revelaron lo que ocurrió en las reuniones de febrero en la Casa Blanca, en las que Netanyahu aseguró a Trump que las condiciones estaban dadas para derrotar al régimen iraní.
Después, Michael Hauser Tov, en Haaretz, obtuvo entrevistas con más de 30 fuentes de alto nivel de la cúpula política y de defensa israelí, diplomáticos y funcionarios extranjeros, para reconstruir la “Operación Gato con Botas” de Netanyahu y el director del Mossad, David Barnea.
Esta historia, de la que en Mundo Abierto presentamos los puntos principales, es toda una crónica de un enorme fracaso anunciado, que como en la narración clásica de Gabriel García Márquez, fue advertido por muchos pero nadie detuvo. La diferencia es que, en esta historia, fue conducida por la ambición sin límites de dos hombres que están destruyendo sus propios países y con ellos, a otros pueblos.
Netanyahu se engaña
Netanyahu es el responsable político del mayor desastre de la historia de Israel. Ante la vista de la generalidad de los israelíes, porque no impidió el ataque de Hamás del 7 de Octubre de 2023, a pesar de múltiples señales de que algo grande se preparaba. Una parte del público israelí señala, además, que el primer ministro convenció a su sociedad de que su dominio sobre los palestinos era tan absoluto que no había necesidad de buscar soluciones pacíficas, que los israelíes podían olvidarse del problema y dejar que Netanyahu lidiara con él.
Después del 7 de Octubre, el primer ministro ha usado la necesidad militar como argumento para aferrarse al poder, para ganar tiempo mientras busca una forma de evadir ser llamado a cuentas por sus errores y sus manipulaciones. Para él, la salida ideal sería obtener un éxito militar y político histórico y definitivo. Por ello anunció la remodelación del orden geopolítico de Asia Occidental, dando golpes contra otros países hasta asegurar que Israel se convierta en el poder hegemónico invencible de la región.
Esos son los antecedentes que ayudan a entender las motivaciones personales de Netanyahu.
A partir de aquí, la relación de hechos, siempre según las investigaciones periodísticas referidas.
El 19 de mayo de 2024, el helicóptero del presidente iraní Ebrahim Raisi se estrelló. El Mossad reportó júbilo popular en Teherán, lo que interpretó que era un indicador de debilidad del régimen tras las protestas por el asesinato de la joven Mahsa Amini y por el peso de las sanciones occidentales.
Durante dos décadas, la política de Israel se centró en el programa nuclear iraní, al que atribuye intenciones bélicas. Pero en el verano de 2024, Netanyahu decidió modificarla para impulsar el derrocamiento del régimen de Teherán. Dos directores previos del Mossad, Meir Dagan y Tamir Pardo, habían rechazado operaciones de cambio de régimen por falta de recursos y viabilidad.
En diciembre de 2024, el inesperado desmoronamiento del régimen de Bashar al-Assad en Siria ante una ofensiva guerrillera convenció a Netanyahu de que era posible hacer lo mismo en Irán si se impulsaba una campaña militar liderada por las organizaciones kurdas y apoyada por otros grupos étnicos, con respaldo aéreo israelí y estadounidense. Así que Netanyahu ordenó al Mossad desarrollar planes con fuerzas sobre el terreno.
El factor sopresa: Mahmoud Ahmadinejad
Presidente de Irán de 2005 a 2009 [año en que fue reelegido con un fraude electoral] y de 2009 a 2013, Mahmoud Ahmadinejad era considerado un líder conservador y de línea dura contra Israel.
Sin embargo, el Mossad detectó que Ahmadinejad, quien llevaba años bajo arresto domiciliario y en conflicto con el régimen, había tomado una postura crítica, argumentando que Irán no podía sobrevivir bajo sanciones y que el programa nuclear era una carga. Estableció negociaciones con él.
El plan contemplaba la eliminación del líder supremo y las capas superiores de la dirigencia iraní para que Ahmadinejad asumiera la presidencia, abandonara la búsqueda de armas nucleares y se sometiera a los dictados de Tel Aviv.
La Operación Gato con Botas
El plan fue denominado “Operación Gato con Botas” y preveía realizar “operaciones de influencia” [como llaman a actividades clandestinas de manipulación política] en Irán, con énfasis en el Gran Bazar de Teherán [un lugar de gran afluencia comercial que en el pasado ha sido el origen de movimientos de cambio social] para generar protestas desde la base.
Armar y entrenar milicias kurdas en el vecino Kurdistán iraquí, con unos 16 mil combatientes iniciales que, mientras avanzaban, crecerían en número y apoyo popular. El objetivo era invadir el oeste de Irán (ciudades de Kermanshah y Marivan) bajo cobertura aérea israelí, unirse a combatientes locales y expandirse.
Activar otros grupos étnicos minoritarios para desestabilizar el régimen y atraer a sus fuerzas lejos del centro del país.
Campaña aérea israelí y estadounidense para decapitar la cúpula iraní y el aparato de seguridad.
Fase final: operaciones de influencia para posicionar a Ahmadinejad como sucesor en medio del caos.
El plan se aceleró tras las protestas del Gran Bazar de diciembre de 2025, que fueron reprimidas por la Guardia Revolucionaria en enero de 2026. Trump prometió apoyo a los manifestantes.
Desacuerdos internos
El general de división Shlomi Binder (director de Inteligencia Militar) y el general de brigada Ofir Mizrahi-Rosen (jefe de la División de Investigación) concluyeron que las probabilidades de éxito eran bajas. Argumentaron que un cambio de régimen no era viable a corto plazo, que los kurdos y minorías eran impredecibles, y que el apoyo estadounidense era incierto.
El asesor de Seguridad Nacional Tzachi Hanegbi abandonó la planificación por considerarla “ciencia ficción” y “fantasía sin valor”.
El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ordenó detener la operación tres días antes de la hora H (momento de inicio), pero Netanyahu emitió contraórdenes para seguir adelante.
La decisión final se tomó de manera unilateral por Netanyahu a través del gabinete interno (sin votación formal en el gabinete de seguridad completo). No se consultó a ex primeros ministros ni a la Subcomisión de Inteligencia del parlamento.
Desarrollo paso a paso
Tras la caída de Al Ássad en Siria y el ascenso de un nuevo gobierno, Israel llevó a cabo una campaña aérea masiva en diciembre de 2024 y los primeros meses de 2025 para destruir las capacidades militares sirias y abrir un corredor hacia Irán libre de defensas aéreas.
En junio de 2025, Israel lanzó ataques aéreos contra Irán durante 12 días, al que al final se sumó Estados Unidos. Además de instalaciones nucleares, golpeó instalaciones del programa de misiles. Este éxito militar inicial reforzó la convicción de Netanyahu de que el régimen podía colapsar.
En enero y febrero de 2026, oficiales israelíes en Irak realizaron una planificación detallada con comandantes kurdos: mapas de rutas, depósitos de armas, entrenamiento y dotación masiva de equipo militar capturado a Hezbolá. Los kurdos, que en el pasado han sido utilizados y abandonados por Washington, exigieron luz verde estadounidense plena.
En febrero de 2026, a pesar de que enviados de Donald Trump estaban oficialmente en negociaciones con Teherán, se realizaron reuniones en la Casa Blanca en las que Netanyahu y el director del Mossad, David Barnea, expusieron sus ideas y convencieron a Trump, a pesar de que sus asesores rechazaron sus planes: el vicepresidente JD Vance mostró escepticismo, el secretario de Estado Marco Rubio los calificó de “tonterías” y el director de la CIA John Ratcliffe los llamó “farsa”.
El 28 de ese mes, inició el ataque conjunto Israel-EE.UU., que inicialmente tuvo éxito con la eliminación del líder supremo y de la dirigencia política y militar. Además [esto no fue conocido en aquel momento], removieron a la guardia de la residencia de Ahmadinejad, liberándolo del arresto domiciliario.
Fracaso de la operación
Las organizaciones kurdas no se sintieron tan convencidas como para intervenir de inmediato, como estaba programado. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, quien temía que el éxito kurdo en Irán inspirara a la minoría kurda turca, llamó a Trump para rechazar este involucramiento, y el 7 de marzo, el estadounidense declaró públicamente que no lo habría.
Según el director del Mossad, el fracaso se debió a esta línea roja de Erdoğan. Fuentes del Mossad y del Ministerio de Defensa indican que las premisa no se cumplieron: los kurdos no avanzaron, los otros grupos minoritarios no actuaron, las operaciones de influencia fallaron.
El director del Mossad dejó de asistir a las evaluaciones diarias de situación. La operación se abandonó sin que los kurdos dispararan.
Israel quiere más guerra
Exdirectores del Mossad culpan del desastre a la improvisación de Netanyahu. Uno dijo que una tarea así requiere de una década de planeación. Otro afirmó que 15 años.
Además, “otro factor que señalan las fuentes es la arrogancia, combinada con la determinación de alcanzar el objetivo a cualquier precio, hasta el punto de ignorar los riesgos”.

Barnea, quien dejó la dirección del Mossad en junio pero es corresponsabilizado de su fracaso con Netanyahu, dijo a Haaretz que “sigue creyendo que el régimen está destinado a colapsar y predice que sucederá en un plazo de uno a tres años”.
Pero eso depende de que Israel logre evitar que Washington y Teherán lleguen a un pacto porque
“en caso de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que conlleve la descongelación de activos y el levantamiento de sanciones, existe una alta probabilidad de que el régimen sobreviva. Y no solo sobreviviría. Sería un régimen que habría superado protestas generalizadas, resistido un ataque de la mayor potencia mundial y no sucumbido a una prolongada campaña de presión sobre el estrecho de Ormuz. El dinero fluiría. La producción de defensa se dispararía. La apuesta de Netanyahu aún podría tener un alto costo para Israel”.
Tel Aviv necesita mantener el estado de guerra. Como siempre, sus intereses están en directa contradicción con los de la mayor parte del mundo.
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