#Análisis. El vecindario latino ante el bully gringo
Debilidades, fortalezas y No Alineamiento Activo para una región que ya no es la dócil subalterna del siglo pasado
¡En noviembre y diciembre!
¡Agradecimientos a nuevos suscriptores y a quienes renovaron su apoyo anual!
A Ximena Santaolalla por volver a abrazarnos como mecenas destacada.
A Edda Gómez, Susana Molina Esquivel, María de Lourdes Casillas Muñoz, Silvestre ZF, Dalia Gutiérrez y Jeanette Cange por sus nuevas suscripciones.
A Janeth Cortés Romero, Adrián Celestinos y Juan Daniel Castro por sus donaciones.
A Gabriela Lara, Dra. Claudia Lerma, Mary Ely Hernández, Héctor Camero, Rurbei, Pilar Martínez, Mariana Elkisch, C. Múgica, G. Cabañas, Mayte Guzmán Mariscal, Makieze Medina, Maestra Iskra, Esteban Cedillo y Catalina López Bastidas (¡x 2!) por haber renovado sus suscripciones anuales.
¡Así como a toda la comunidad que mes a mes contribuye al proyecto!
¡Gracias por mantener este Mundo Abierto!
Participaciones semanales y redes:
Martes en #AstilleroInforma de 2 a 3 de la tarde, hora CDMX (GMT-6).
Miércoles en Periodistas Unidos de 4.30 a 5.30 de la tarde.
Jueves en Rompeviento TV de 10 a 11 de la mañana.
Encuéntrame en redes como @temoris:
Un periodista italiano Gabriele Nunziati fue despedido de la agencia Nova por preguntar en una rueda de prensa de la Comisión Europea si Israel debería pagar por la reconstrucción de Gaza, de la misma forma en que se exige a Rusia pagar la de Ucrania.
Fue despedido.
Francesca Albanesa, relatora especial de las Naciones Unidas sobre Palestina, dice:
“El coste de la reconstrucción de Gaza debe ser pagado no solo por Israel, sino también por Estados Unidos. Alemania, Italia y el Reino Unido, ya que son los principales proveedores de armas Israel”.
Análisis. El vecindario latino ante el bully gringo
Por Témoris Grecko
La imagen no es un meme elaborado por críticos que exageran para caricaturizar. Fue producida y difundida por el Departamento de Estado. El mensaje es clarísimo, desnudo y directo como tal vez no había visto ninguna generación actualmente viva.
No es la Doctrina Monroe. América para los americanos… no. Ni para los estadounidenses, como mostraron tanto el asesinato de Renee Nicole Good este miércoles en Minneapolis y la justificación que hicieron Donald Trump y sus funcionarios culpando a la víctima y victimizando al victimario.
La Doctrina Donroe es la de América para Donald y sus asociados. Y un poco de ella para sus seguidores, que reciben migajas pero les quitaron las riendas para ejercer la libertad violentando a otros.
El bully se descara. ¿Qué hará el vecindario?
La primera semana de 2026 marcó un punto de inflexión en las relaciones interamericanas, definido por la ejecución unilateral por parte de Estados Unidos del “ataque de decapitación” con el que secuestró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, con la subsiguiente articulación de una estrategia regional coercitiva, la “Doctrina Donroe”.
Este 3 de enero, bajo órdenes directas de Trump, las fuerzas especiales estadounidenses lanzaron la Operación Resolución Absoluta presuntamente como acción necesaria de aplicación de la ley contra el “narcoterrorismo”, la simple ejecución de una orden de aprehensión contra una persona en la que acabaron con un centenar de vidas.
Pocos argumentan ya que se trató de eso y no de una maniobra destinada a saquear a Venezuela y ponerla bajo el dominio de Washington, la salva de apertura cinética del “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe que, sin disimulos ni distracciones, se dirige a restaurar la preeminencia indiscutible de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, expulsar la influencia extra-hemisférica —específicamente la de China, Rusia e Irán— y asegurar el control directo sobre recursos estratégicos que van desde el crudo pesado venezolano hasta el litio andino.
La repercusión inmediata ha sido una ruptura diplomática de proporciones históricas. Mientras la administración estadounidense celebra la operación como un triunfo de la fuerza de “América Primero”, amenazando con acciones similares contra Colombia, Cuba y México, la región enfrenta un severo dilema existencial. El debate dentro de América Latina se ha movido más allá de las divisiones ideológicas tradicionales hacia un cálculo más urgente de vulnerabilidades frente a fortalezas. Los gobiernos se apresuran a evaluar su capacidad de resistencia, debatiendo los méritos del desacoplamiento económico, la defensa asimétrica y la estrategia diplomática de “No Alineamiento Activo”, que en el caso mexicano se expresa a través de la Doctrina Estrada de no intervención y de autodeterminación de los pueblos.
La arquitectura intelectual de la política de la administración Trump representa una evolución radicalizada de la Doctrina Monroe de 1823. Mientras que la doctrina original advertía a las potencias europeas contra la recolonización, y el Corolario Roosevelt de 1904 afirmaba un derecho estadounidense a “vigilar” el hemisferio para prevenir irregularidades crónicas, el Corolario Trump de 2025-2026 dispensa la pretensión de protección benévola. En su lugar, proclama el derecho a decidir el destino político y económico del hemisferio.
La Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de 2025 establece explícitamente, sin matices, que el Hemisferio Occidental debe ser controlado por EEUU política, económica, comercial y militarmente. Este enfoque “soberanista” afirma la libertad frente a normas internacionales que limitan la jurisdicción estadounidense, declarando efectivamente nulos y sin efecto los principios de no intervención de la Carta de la ONU dentro de las Américas.
La doctrina tiene tres imperativos centrales:
Seguridad de Recursos: Asegurar el acceso exclusivo de EEUU a las reservas de energía (Venezuela) y minerales críticos (Triángulo del Litio) para alimentar la reindustrialización y la transición energética, negando estos activos a China.
Control Migratorio: Utilizar la amenaza de devastación económica y fuerza militar para obligar a los gobiernos latinoamericanos a servir como bases operativas avanzadas para la aplicación de la ley fronteriza estadounidense.
Retroceso Ideológico: El desmantelamiento sistemático de la que en la narrativa estadounidense es una “Troika de la Tiranía” (Cuba, Nicaragua, Venezuela) al tiempo que que coercionan a gobiernos de izquierda (Colombia, México, Brasil) hacia la alineación con las prioridades de seguridad de Washington.
El Secretario de Estado Marco Rubio,enmarca a la región no como un socio sino como un teatro de competencia de grandes potencias donde “la neutralidad no es una opción”. O se juega con la potencia o contra ella.
El nombramiento de Christopher Landau (el exembajador en México que disfruta presentándose en redes como “el quitavisas”) como subsecretario marca todavía más un enfoque granular en la búsqueda de la sumisión política.
Ante esta ofensiva sin precedentes, América Latina reacciona en desunión. Los aliados de EEUU como Argentina y Ecuador elogiaron la operación, en contraste con México, Brasil, Chile, Uruguay y Colombia ―más España― que en un comunicado conjunto la condenaron como una agresión contra la soberanía y una violación a la legalidad internacional.
La operación destruyó en los hechos el consenso posterior a la Guerra Fría sobre la no intervención en el continente, reemplazándolo con un paradigma donde la fuerza militar estadounidense es una variable presente y activa en la política regional.
La “Doctrina Donroe” no se limita a Venezuela. El gobierno de Trump utiliza el impulso del secuestro de Maduro para emitir amenazas específicas y creíbles contra otras naciones, creando un clima de coerción en todo el hemisferio como parte de una estrategia de “escalada de dominio” para forzar la alineación política.
México
México enfrenta quizás la matriz de amenazas más compleja, combinando la coerción económica con el espectro de una intervención militar unilateral. La retórica de Trump pasa de la presión migratoria a cuestionar la viabilidad del Estado mexicano. Ha declarado repetidamente que el país está “gobernado por los cárteles” y presiona a la presidenta Claudia Sheinbaum para que acepte asistencia militar. porque “algo se tiene que hacer” con México. Con esto implicó que su ejército podría realizar ataques transfronterizos contra la infraestructura del crimen organizado sin el consentimiento mexicano.
Más allá de las amenazas militares, el país está sujeto a agresivas políticas comerciales, como los aranceles y la revisión del Tratado de Libre Comercio, para forzarlo a alinear su política exterior con la de Washington.
Por ejemplo, ante China: el primero de enero, México impuso tarifas de 50% a las importaciones de ese país, implícitamente para complacer a EEUU.
Colombia
¿Qué le dijo Trump a Petro en su charla telefónica del 7 de enero? Si el secuestro de Maduro fue muy anunciado, Trump podría ordenar otra acción similar sin ningún tipo de aviso, sentando a otro mandatario latinoamericano frente al juez bajo acusaciones reales o fabricadas. Aunque en realiad no tendría que hacer algo tan drástico: la economía y la seguridad de Colombia son muy vulnerables a la desestabilización, especialmente en vísperas de elecciones legislativas y presidenciales. Petro había sostenido una actitud de confrontación verbal con Trump, quien a su vez lo ha llenado de insultos similares a los que lanzó contra Maduro para deslegitimarlo.
Después de esa plática, sin embargo, los dos han intercambiado mensajes amistosos, lo cual sería una buena señal si no fuera porque se anunció que Petro visitará próximamente a Trump en la Casa Blanca, sitio donde han sido humillados lo mismo Zelensky en solitario que los líderes de la Unión Europea en conjunto.
¿Por qué se arriesga el colombiano a una experiencia similar? ¿Asistirá?
Por el momento, esto es un signo de diplomacia transaccional que podría aliviar, al menos de momento, el antagonismo estructural.
Cuba, Panamá y Nicaragua
La Doctrina Donroe representa una amenaza existencial para el gobierno cubano. Trump ve el golpe a Venezuela como la primera ficha de dominó para derribar a los restantes gobiernos del eje bolivariano.
El secretario de Estado Rubio ha declarado sin rodeos que el régimen cubano está “en muchos problemas” y que La Habana debería estar “preocupada”, y su administración exige pinchar el salvavidas petrolero que Venezuela proporciona a la isla, lo que provocaría una crisis energética catastrófica que Washington espera que desencadene un levantamiento popular.
Aunque México envía cargamentos de combustible, tiene sus propios problemas con la producción de hidrocarburos y es difícil que pueda sustituir a Venezuela, además de que también tiene presión de EEUU para suspender su ayuda.
Por otro lado, Trump insiste en su deseo de “recuperar el control” del Canal de Panamá, alegando que está controlado por China a pesar de que la empresa de Hong Kong que controlaba algunos puertos los vendió en diciembre a la estadounidense BlackRock.
En cuanto a Nicaragua, a pesar de que expertos estadounidenses señalan que el régimen de Ortega-Murillo no es del agrado de Washington, el gobierno estadounidense no lo ha tomado en cuenta en sus declaraciones. Pero nadie debería sorprenderse si de pronto se acuerdan de él.
Vulnerabilidades: asimetría militar, dependencia económica y fragmentación política
La región tiene un cuadro complejo de profundas vulnerabilidades estructurales mitigadas por fortalezas estratégicas emergentes que podrían definir la capacidad de resistencia del continente.
Asimetría militar: las fuerzas armadas latinoamericanas están mal equipadas para disuadir una intervención militar convencional de EEUU. Brasil, la potencia militar más fuerte de la región, ocupa el puesto 11 a nivel mundial, pero carece de las capacidades de proyección naval y aérea para desafiar a un grupo de ataque de portaaviones estadounidense.
Países como México y Colombia, aunque poseen fuerzas de seguridad endurecidas por conflictos internos, carecen de sistemas de defensa aérea capaces de detener aviones furtivos o enjambres de drones estadounidenses. Este desequilibrio militar da credibilidad a las amenazas de Trump, obligando a los líderes a considerar estrategias asimétricas (guerra de guerrillas) en lugar de una defensa convencional.
Dependencia comercial: México envía el 80% de sus exportaciones a EEUU. Para El Salvador, Honduras y algunos estados de México, las remesas de sus migrantes en el norte constituyen un porcentaje de dos dígitos del PIB. Además, los altos niveles de deuda externa denominada en dólares hacen que las economías regionales sean vulnerables a las subidas de tipos de interés de la Reserva Federal estadounidense y a las sanciones financieras. El control de Washington sobre las instituciones financieras internacionales le permite utilizar el alivio de la deuda y los préstamos como armas políticas.
Fragmentación política: La polarización política regional dificulta una respuesta unificada. Mientras Petro, Lula y Sheinbaum se oponen a la intervención de EEUU, Chile está por sumarse al bando de la derecha con Milei en Argentina y Noboa en Ecuador, que celebran abiertamente la operación en Venezuela. Esta falta de consenso permite aplicar una estrategia de “divide y vencerás”, recompensando a los aliados con respaldos financieros (como se vio con Argentina) mientras castiga a los adversarios.
Fortalezas: ascenso de la autonomía y apalancamiento
A pesar de estas vulnerabilidades, la América Latina de 2026 no es la América Latina del siglo XX. La región posee un apalancamiento estratégico que, si se utiliza de manera efectiva, podría servir como un baluarte contra la hegemonía estadounidense.
América Latina tiene las llaves de la transición energética global, un hecho que Washington no puede ignorar.
Reservas estratégicas: El “Triángulo del Litio” (Chile, Argentina, Bolivia) posee el 60% de las reservas mundiales de litio. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo.
Apalancamiento: La desesperación de EEUU por asegurar estos recursos para competir con China otorga a la región poder de negociación. Si Washington presiona demasiado, corre el riesgo de empujar estos productos básicos aún más hacia manos chinas o enfrentar interrupciones en el suministro.
Nacionalismo de recursos: Existe un resurgimiento del nacionalismo de recursos. México ha nacionalizado su litio y Brasil está afirmando el control sobre sus minerales estratégicos. Aunque la creación de un cártel del litio estilo OPEP ha resultado difícil debido a las diferencias ideológicas y modelos económicos divergentes, el peso colectivo de estos recursos es un escudo geopolítico.
Además, China es un importante socio alternativo, lo cual es el cambio más significativo desde la Guerra Fría. Es el principal socio comercial de América del Sur, comprando la mayoría de su soja, cobre y mineral de hierro.
A diferencia de la Unión Soviética, China tiene recursos para financiar infraestructura sin las condiciones de la ayuda occidental. Mientras EEUU amenaza con aranceles, Beijing está listo para absorber las exportaciones latinoamericanas y proporcionar líneas de crédito en yuan renminbi, una moneda que amenaza la hegemonía del dólar.
Esta realidad económica sustenta la estrategia de “No Alineamiento Activo”, donde las naciones se niegan a elegir un bando, jugando a Washington y Beijing uno contra el otro para maximizar el beneficio nacional.
Por otro lado, potencias regionales como Brasil han demostrado tener una diplomacia sofisticada. La administración Lula ha mantenido con éxito el diálogo con la Casa Blanca de Trump mientras se opone firmemente a sus políticas intervencionistas, posicionando a Brasil como un mediador de paz global en lugar de un aliado subordinado, con lo que se ofrece como un modelo para otros estados de la región.
El No Alineamiento Activo
Ante la “Doctrina Donroe”, está surgiendo un consenso entre las fuerzas progresistas y centristas de América Latina de que la resistencia debe ser pacífica, coordinada y estructural. El objetivo no es derrotar a EEUU militarmente —una imposibilidad— sino hacer que el costo de la intervención sea prohibitivamente alto a través del aislamiento diplomático y la diversificación económica.
La crisis ha revitalizado a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como el foro principal para la coordinación política, en gran parte porque excluye a Estados Unidos y Canadá. Tras la incursión en Venezuela, Colombia convocó una reunión de emergencia de la Comunidad en la que, aunque Argentina bloqueó una condena unánime, un bloque de naciones (Brasil, México, Colombia, estados del Caribe) pudo articular un rechazo al uso de la fuerza, aislando diplomáticamente la postura intervencionista.
De hecho, la agresión estadounidense fortalece el impulso para marginar a la Organización de los Estados Americanos (OEA), herramienta de la política estadounidense, a favor de los mecanismos de la CELAC para la resolución de conflictos.
Como muchos otros países de Asia y África que están optando por el No Alineamiento Activo, América Latina debe evitar la trampa de “con nosotros o contra nosotros”. Esto implica un arte de Estado ágil, comprometiéndose con EEUU en temas de interés mutuo (comercio, inversión) mientras se profundizan los lazos con China, India y la UE para equilibrar.
En suma, la combinación de la recuperación pandémica, la crisis económica y la agresión de Trump está obligando a la región a construir redes financieras y comerciales autónomas que eludan el control de EEUU.
Así como a buscar la soberanía financiera con desdolarización para contrarrestar la amenaza de sanciones y guerra financiera. En este sentido van las discusiones sobre el uso de monedas locales para el comercio intrarregional para reducir la exposición al dólar están ganando urgencia, así como el fortalecimiento de la Corporación Andina de Fomento y el compromiso con el Nuevo Banco de Desarrollo (el llamado Banco BRICS) como alternativas al FMI y al Banco Mundial.
Finalmente, un aspecto único de una posible estrategia de resistencia es aprovechar la diáspora latinoamericana en Estados Unidos. Con las deportaciones masivas, los gobiernos de la región están coordinando para proteger a sus ciudadanos en el extranjero. La unidad de la “defensa contra la deportación” crea una fuerza política transnacional que puede ejercer presión dentro del sistema político interno de EEUU, movilizando a votantes y grupos de derechos civiles.
El bully se descara, ¡viva el vecindario!
Los eventos de enero de 2026 significan el fin de la era del llamado “buen vecino” y la inauguración de un nuevo período de hegemonía coercitiva en las Américas. La “Doctrina Donroe” representa una apuesta de que el poder duro —ataques militares, aranceles paralizantes y guerra legal— puede reordenar el hemisferio al gusto de Washington de manera más efectiva que el poder blando del comercio y la diplomacia.
Sin embargo, si bien EE. UU. conserva el poder para destruir regímenes y arruinar economías, carece del poder para construir una gobernanza estable y obediente en su lugar. La intervención en Venezuela corre el riesgo de crear un vacío caótico que exporte inestabilidad, mientras que la postura agresiva hacia aliados como México y Colombia los alienta a acelerar su diversificación lejos de Estados Unidos.
Para América Latina, el camino a seguir abunda en peligros. El debate entre vulnerabilidades y fortalezas no es académico, es un cálculo de supervivencia. Pero se fortalece la opción del No Alineamiento Activo: aprovechar la rivalidad entre EEUU y China para mantener la autonomía mientras se forjan lazos profundos de unidad regional para elevar el costo político de la intervención estadounidense.
Mientras se aclara la situación en Caracas, el Hemisferio Occidental no se encuentra en una nueva era de orden estadounidense, sino al borde de un desorden profundo y violento, donde el bully del norte puede toparse en el sur con una resistencia más inteligente que bonita.
¡Gracias por acompañarme hasta aquí!
La mayor parte del contenido de Mundo Abierto es de acceso libre para todo el mundo porque el objetivo principal es compartir la información y el análisis.
Esto solo es posible con el apoyo de los suscriptores de pago que sostienen el proyecto por una pequeña cantidad mensual.
Agradezco a quienes se han comprometido con una suscripción de pago, en particular al Patrocinio Destacado de:
💛💜 Ximena Santaolalla Abdó 💛💜
💛💜 Juan Daniel Castro 💛💜
💛💜 Angélica Cervantes Alcayde 💛💜
💛💜 José Góngora 💛💜
💛💜 mslreflexiones 💛💜
💛💜 Rayén Burdiles 💛💜
💛💜 Beatriz Rivas Ochoa 💛💜
💛💜 Catalina Gayà Morlà 💛💜
💛💜 Martha Barbiaux 💛💜
💛💜 José Luis Aguilar Carbajal 💛💜
💛💜 Sergio Guarneros Aguilera 💛💜
💛💜 Romeo García López 💛💜
Vías de pago alternativas o donaciones:
Transferencia (por favor, avísanos a ojosdeperromx@gmail.com porque la mayor parte de las veces el banco no nos da el nombre de la persona):
Témoris Grecko Berumen Alegre
Banco BBVA (México)
Cuenta 1275656486
CLABE: 012 180 01275656486 4
Código SWIFT BCMRMXMMPYM
O vía Stripe (acepta tarjetas bancarias, Google Pay, Apple Pay y Oxxo)
(Para Stripe, puedes seguir este QR)
O vía Paypal (haz clic aquí paypal.me/temorisg )
Puedes encontrar nuestra cobertura de Líbano aquí.
Y nuestra serie de crónicas #DiarioDeHaití haciendo clic aquí.
Comparte. Recomienda. Comenta. Platica sobre lo que te interesó.
Sígueme en Instagram, X, Facebook, Tik Tok, YouTube, Threads, vía @temoris.
Suscríbete a Mundo Abierto gratis.
O si está en tus posibilidades actuales, toma o regala una suscripción de pago.




















